Papa Juan XXIII
Biografía
Juan XXIII de nombre secular Angelo Giuseppe Roncalli nació
en Sotto il Monte, Bérgamo, Lombardía, Italia el 25 de noviembre de 1881, fue
el 261°. Papa de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano entre
1958 y 1963. Fue el cuarto hijo de un total de catorce, del matrimonio formado
por Giovanni Battista Roncalli (1854–1935), de distante ascendencia noble, y
Marianna Giulia Mazzolla (1854–1939). Trabajaban como aparceros. El ambiente
religioso de su familia y la vida parroquial bajo la guía del padre Francesco
Rebuzzini, le proporcionaron a Angelo formación cristiana.
Ministerio
Sacerdotal
Angelo Roncalli entró en el seminario de Bérgamo en 1892
y recibió la tonsura dos años más tarde. En 1896 fue admitido en la Orden
Franciscana Seglar por el director espiritual del seminario de Bérgamo, el
padre Luigi Isacchi. Hizo una profesión de esa Regla de vida el de mayo de
1897. En septiembre de 1900 se trasladó a Roma para continuar su formación
sacerdotal en el Pontificio Seminario Romano, formación interrumpida en 1901-1902
por el servicio militar. El 13 de junio de 1903 se doctoró en Teología, frente
a un tribunal constituido entre otros por Eugenio Pacelli, quien sería más
tarde Pío XII. El 10 de agosto de 1904 fue ordenado sacerdote en la basílica
de Santa María de Monte Santo, en la Piazza del Popolo.
Episcopado
El papa Pío XI lo designó simultáneamente arzobispo de
Areopoli y enviado oficial para Bulgaria el 3 de marzo de 1925. El 19 de marzo
de 1925 Angelo Giuseppe Roncalli fue consagrado arzobispo titular de Areopoli; eligió
como su lema episcopal "Obedientia et Pax", divisa que tomó del
cardenal Caesar Baronius, de quien había escrito un libro y a quien consideraba
modelo de obispo. En Bulgaria, realizó su labor apostólica visitando las
comunidades católicas y estableciendo relaciones de respeto y estima con otras
comunidades cristianas, en especial de la Iglesia Ortodoxa. El 30 de noviembre
de 1934 fue designado arzobispo titular de Mesembria, delegado apostólico para
Turquía (vicario apostólico de Estambul, antigua Vicaría Apostólica de Constantinopla),
y Delegado Apostólico para Grecia. El 23 de diciembre de
1944, el papa Pío XII lo nombró nuncio apostólico de Francia.6 Contribuyó a
normalizar la organización eclesiástica en Francia, desestabilizada por los
obispos acusados de colaborar con los alemanes.
Cardenal
y Patriarca de Venecia
El 12 de enero de 1953 el papa Pío XII lo creó cardenal
presbítero con el título de Santa Prisca, siendo designado tres días después
como patriarca de la diócesis de Venecia. Durante los seis años en que
permaneció en ese cargo, tuvo un desempeño esencialmente pastoral, impulsando
el sínodo diocesano.
Como patriarca de Venecia, solía navegar por los canales
de la ciudad sin la vestimenta de cardenal, y detenerse para hablar con los
gondoleros, las prostitutas y menesterosos, quienes le contaban sus problemas.
Su forma de ejercicio del poder se caracterizó por el servicio y el perdón.
Pontificado
El 28 de octubre de 1958, en el cuarto día del cónclave y
contando con casi 77 años, Roncalli fue
elegido papa ante la sorpresa de todo el mundo. Escogió el nombre de Juan
(nombre de su padre y del patrón de su pueblo natal, aunque escogió este nombre
en razón de Juan el Bautista y Juan el Evangelista). Fue entronizado el 4 de
noviembre (21 días antes de su cumpleaños 77) por el cardenal Nicola Canali,
protodiácono de San Nicola in Carcere Tulliano. Después del largo pontificado
de su predecesor Pío XII, los cardenales parecieron escoger un papa de
transición a causa de su avanzada edad y de su modestia personal.
Fue el primero desde 1870 que ejerció su ministerio de
obispo de Roma visitando personalmente las parroquias de su diócesis. Al cabo
de dos meses de haber sido elegido, dio ejemplo de obras de misericordia: por
Navidad visitó los niños enfermos de los hospitales Espíritu Santo y Niño
Jesús; al día siguiente fue a visitar los prisioneros de la cárcel Regina
Coeli.
En su primera medida de gobierno como papa, que le
enfrentó con el resto de la curia, redujo los altos estipendios (y la vida de
lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales). Asimismo, dignificó
las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano, que hasta ese
momento carecían de muchos de los derechos de los trabajadores de Europa, y
además retribuidos con bajos salarios. Por primera vez en la historia nombra
cardenales indios y africanos.
Durante su pontificado nombró 37 nuevos cardenales, entre
los cuales por primera vez un tanzano, un japonés, un filipino, un venezolano,
un uruguayo y un mexicano.
Su magisterio social en las encíclicas Mater et Magistra
y Pacem in terris fue profundamente apreciado. En ambas pastorales se insiste
sobre los derechos y deberes derivados de la dignidad del hombre como criatura
de Dios.
La encíclica Pacem in terris fue dirigida no solo a los
católicos, sino «a todos los hombres de buena voluntad». Escrita en plena
guerra fría luego de la crisis de los misiles en Cuba de octubre de 1962, la
encíclica contiene un rechazo incondicional de la carrera de armamentos y de la
guerra en sí misma. Sostiene que en la era atómica resulta impensable que la
guerra se pueda utilizar como instrumento de justicia. Esto, a su vez, implicó
una virtual abolición del concepto de guerra justa.
Concilio
Vaticano II
El 11 de octubre de 1962 el papa Roncalli abrió el
Concilio Vaticano II en San Pedro. Este Concilio cambiaría el rostro del
catolicismo: una nueva forma de celebrar la liturgia (más cercana a los
fieles), un nuevo acercamiento al mundo y un nuevo ecumenismo. Respecto de esto
último, Juan XXIII había creado en 1960 el Secretariado para la promoción de la
unidad de los cristianos,23 una comisión preparatoria al Concilio que más
tarde permanecería bajo el nombre de Consejo Pontificio para la Unidad de los
Cristianos. Era la primera vez que la Santa Sede creaba una estructura
consagrada únicamente a temas ecuménicos. Para la presidencia de ese organismo
el papa designó al cardenal Augustin Bea, quien luego se convertiría en una de
las figuras determinantes del Concilio Vaticano II.
Desde la apertura del Concilio, el papa Juan XXIII
enfatizó la naturaleza pastoral de sus objetivos: no se trataba de definir
nuevas verdades ni condenar errores, sino que era necesario renovar la Iglesia
para hacerla capaz de transmitir el Evangelio en los nuevos tiempos (un
aggiornamento), buscar los caminos de unidad de las Iglesias cristianas, buscar
lo bueno de los nuevos tiempos y establecer diálogo con el mundo moderno
centrándose primero "en lo que nos une y no en lo que nos separa". Al
Concilio fueron invitados como observadores miembros de diversos credos, desde
creyentes islámicos hasta indios americanos, al igual que miembros de todas las
Iglesias cristianas: ortodoxos, anglicanos, cuáqueros, y protestantes en
general, incluyendo, evangélicos, metodistas y calvinistas no presentes en Roma
desde el tiempo de los cismas.
Canonizaciones
Juan XXIII canonizó a:
San
Martín de Porres, primer Santo negro de América
San Pedro Julian Eymard
San
Vicente Pallotti.
Últimos
días y muerte
El 23 de mayo de 1963 se anunció públicamente la enfermedad
del papa: cáncer de estómago que, según su secretario Loris Francesco
Capovilla, le fue diagnosticado en septiembre de 1962. El papa no quiso dejarse
operar temiendo que el rumbo del Concilio se desviara de lo estipulado. Así, el
mismo papa estaba firmando su sentencia de muerte.
El 10 de mayo de 1963 se le concedió el premio Balzan,
que incluyó el voto favorable de los delegados soviéticos, en reconocimiento a
su actividad en favor de la paz y la fraternidad entre los hombres.26 Ante el
avance de su enfermedad, se trató de convencerlo de no asistir, a lo que Juan
XXIII contestó: «¿Por qué no? ¿Qué otra cosa podría ser más hermosa para un
padre que morir en medio de sus hijos reunidos?»
Al fin, después de sufrir esa grave enfermedad, el papa
Juan XXIII murió en Roma el 3 de junio de 1963, hacia las dos y cincuenta.
Finalizó sus días sin ver concluida su obra mayor, a la que él mismo consideró
"la puesta al día de la Iglesia". En la memoria de muchos, el papa
Juan XXIII ha quedado como "el papa bueno" o como "el papa más
amado de la historia".
Fue canonizado por Papa Francisco el domingo 27 de abril de 2014, en la Plaza de San Pedro en la ciudad del Vaticano, su cuerpo incorrupto reposa en la Basílica de San Pedro
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